Número 1 de Amazon, Sin bragas no hay miedo
¿Sabéis esa sensación de mirar el móvil quince veces en una hora por si la notificación que esperas por fin llega? Pues llegó. Mi novela, Sin bragas no hay miedo, se ha colado en el número 1 de los más vendidos de Amazon en su categoría, con su correspondiente medallón dorado, su #1 bien gordo y su escudo de «Los más vendidos» que dan ganas de enmarcar. Así que, antes de que alguien piense que me he comprado el ranking con cuatro euros y un café, vamos a desmenuzar esto con calma y con la ironía que me caracteriza.

¿Qué ha pasado exactamente con «Sin bragas no hay miedo» en Amazon?
Pues que durante varios días, mi thriller psicológico sobre gente que no puede con sus propios miedos (qué original, lo sé) se ha puesto por delante de autores con miles de reseñas. Para que os hagáis una idea: en esa misma foto del ranking, el segundo puesto lo ocupaba Se tiene que morir mucha gente, de Victoria Martin, con más de 2.000 valoraciones. El tercero, Jaimito en el Colegio. Y ahí estaba mi libro, con sus humildes reseñas, dándole un repaso al marcador como quien se cuela en la fila del concierto con cara de «yo también vengo aquí».
¿Casualidad? No. ¿Suerte? Un poco. ¿Mérito? También, oye, que tampoco hay que ser tan modesto un día como este.
Vale, pero… ¿es el número 1 de TODO Amazon o me estás vendiendo la moto?
Aquí viene la parte en la que podría haberos hecho trampa con el titular y no lo he hecho, porque para vender humo ya está la sección de horóscopos. No, no es el número 1 general de toda la Tienda Kindle. Es el número 1 dentro de la categoría de ficción satírica. O sea, no he destronado a Stephen King ni voy a salir en el telediario nacional (todavía).
Pero antes de que alguien suelte el típico «ah, entonces no es para tanto», paremos el carro. Esa categoría no es un cajón de sastre vacío donde metes cuatro libros y ya eres el rey. Ahí compiten autores con recorrido, con editoriales detrás y con un volumen de ventas que un servidor, sin departamento de marketing ni presupuesto de Netflix, no tiene. Que mi libro se colara por delante de ellos, aunque fuera una semana, un día o cinco minutos con el viento a favor, es de las pocas veces que el algoritmo de Amazon decide portarse bien con los pequeños. Y eso, en el mundo de la autopublicación, sienta mejor que un vermut un domingo a mediodía.
¿Por qué un autor independiente flipa tanto con un número 1 de categoría?
Porque el sistema de Amazon no premia el currículum, premia lo que está pasando ahora mismo. Cada compra, cada préstamo en Kindle Unlimited y cada lector que decide dejar el sofá y darle al botón cuentan para ese cálculo que decide quién sube y quién baja. No es un trofeo que te dan por ser bueno desde 2015; es un termómetro de que, en ese momento concreto, mucha gente decidió leerme a mí antes que a la competencia con miles de estrellitas amarillas.
Así que sí, ha sido un pico. Sí, probablemente bajará (el ranking de Amazon es más volátil que mi ánimo un lunes). Pero el pico ha existido, está documentado con capturas de pantalla, y nadie me lo va a quitar ni aunque venga el propio Jeff Bezos a desmentirlo personalmente.
¿Y cómo se consigue esto sin vender el alma ni hacerse trampas al solitario?
Pues mira, sin fórmulas mágicas ni «trucos que los gurús del marketing no quieren que sepas». Lo que sí ha habido:
- Una historia con gancho, sobre una psicóloga y un psiquiatra que ayudan a medio mundo con sus miedos mientras los suyos los tienen criando malvas en un cajón. La ironía de la vida, ya sabéis.
- Capítulos cortos con final de gancho, pensados para gente como vosotros, que tenéis cuarenta pestañas abiertas en el móvil y cero paciencia para los ladrillos de 600 páginas sin chicha.
- Una comunidad de lectores que se ha pasado el libro de boca en boca como quien comparte un cotilleo jugoso. Sin esa gente, este número 1 sería tan real como mis abdominales.
¿De qué va realmente «Sin bragas no hay miedo»?
Para quien aterriza aquí sin haber leído ni la sinopsis: la novela sigue a Alegría (psicóloga) y Diego (psiquiatra), dos profesionales estupendos ayudando a los demás y un auténtico desastre con sus propios traumas. Se cruzan en un plató de televisión bajo la batuta de Sandra, una presentadora capaz de vender a su madre por un punto de audiencia. Lo que empieza como un debate sobre el miedo acaba convertido en deseo, mentiras y, por supuesto, un cadáver que lo complica todo (porque sin muerto no hay thriller, esto es ley de vida).
Unas 300 páginas, capítulos cortos, ritmo de los que no dejan que te levantes ni a hacer pis. Si os pica la curiosidad, tenéis toda la info, el booktrailer y los formatos disponibles en la ficha completa del libro.
¿Dónde lo compro antes de que se me suba más el ego?
Aprovechando que estamos en racha, podéis pillarlo directamente en Amazon desde este enlace, o curiosear primero la sinopsis, las reseñas de lectores y los formatos (papel, ebook y audiolibro con los tres primeros capítulos gratis) en la página oficial de «Sin bragas no hay miedo».
¿Y ahora qué? ¿Nos lo creemos o seguimos con los pies en el suelo?
Pues las dos cosas, que no son incompatibles. Me lo creo porque las capturas no mienten y porque sé las horas que le he metido a este libro. Y sigo con los pies en el suelo porque el ranking de Amazon cambia más rápido que de canal mi mujer con el mando, y mañana esto puede ser otra historia.
Pero lo de estos días ha pasado. Ha sido real. Y si vosotros, lectores, sois los responsables de que un tío que dejó de contar billetes en un banco para contar mentiras (con permiso de la RAE, mentiras bonitas, las de la ficción) se cuele entre los grandes durante unos días, lo mínimo que puedo hacer es daros las gracias como Dios manda.
Historias que incomodan, verdades que liberan. Y, ahora sí, número 1. Aunque sea el de la categoría pequeña. Que para empezar, no está nada mal.
